
En este tipo de decoración, las líneas se depuran y se afinan con los colores suaves, y materiales naturales madera, vidrio y acero.
Dándole la espalda a la exuberancia del pasado donde cada detalle refleja la meditación sobre lo necesario. Los diseños surgen de un proceso de reducción, trabajando sobre espacios, proporciones y el todo.
El minimalismo resulta ser un estilo como elección de vida, no es simplemente vivir en una casa vacía, es una forma de plantarse frente a una sociedad consumista.
Inevitablemente acumulamos un montón de objetos que no necesitamos y que ni siquiera nos causan admiración, de ahí la insistencia del minimalismo en preguntarnos la razón de cada elemento, orden y mantenimiento del espacio.
Vivir en un espacio minimalista requiere una excepcional apertura mental. Un rigor que no deja espacio a lo superfluo.
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